La Iglesia de Santa Ana fue construida por mandato de la Condesa Miranda y Señora de la Villa en 1532 aunque las obras no comenzaron hasta 1540; posteriormente sufrió reformas en el siglo XVIII, como seria la portada occidental de estilo barroca, la cual consta de tres bustos de emperadores romanos procedente de Clunia.

Es de estilo renacentista y no presenta grandes ornamentos exteriores, se caracteriza más bien por su austeridad. En su interior cabe destacar el retablo mayor de estilo neoclásico con el relieve de Santa Ana y el Cristo Crucificado situado en la parte superior y la sillería del Coro tallado en nogal.